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En los años 20 la compañía Electra del Viesgo
construyó una senda de 12 kilómetros a través
del cañón que formaba el río Cares, el cual
se franqueaba por diferentes puentes a lo largo del camino, para
que sus trabajadores vigilaran el canal de agua de la central de
Poncebos. Pero con el tiempo esta ruta se convirtió en un
reclamo turístico de la zona y ahora es una de las más
recorridas de España por su facilidad y su belleza natural.
Para realizar el recorrido es aconsejable llevas ropa de abrigo,
un chubasquero para no mojarse y un calzado cómodo para las
tres horas, a un paso normal, que aproximadamente dura la travesía.
La conocida también como la Garganta Divina, que comunica
los pueblos de Caín, en la provincia de León y Poncebos,
en Asturias, ofrece a sus caminantes unas imágenes privilegiadas
como por ejemplo uno de sus más distinguidos inquilinos,
el buitre leonado. Esta ave carroñera, de las que se han
censado más de dos centenares en la zona, llega a alcanzar
tres metros de envergadura.
Durante el trayecto se pueden encontrar encinas de poca altura,
pero con más de tres siglos de vida, que no ha crecido por
falta de espacio. Por el camino discurrre a nuestro lado el canal
que en otros tiempo utilizaban los pastores para enviar mensajes
en unas botellas. También pasaremos al lado de los restos
de la ermita de San Julián de Culiembro o por túneles
que atraviesan la montaña.
Desde Caín a Poncebos y a lo largo de doce maravillosos kilómetros
surge la singular belleza de esta popular ruta cuya verticalidad
y agreste mirada se combina con un reino zoológico y vegetal
bañado por las frías corrientes fluviales del soberano
Cares. Una ruta que no por popular y postindustrial, pierde su encanto
añejo y rural, natural y grandioso.
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