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Según una antigua leyenda la fundación de Estambul
se remonta hacia el año 650 a.C. cuando el colonizador Byzas
decidió abandonar su ciudad Megera en busca de otro lugar
donde él y su gente empezaran una nueva vida. Pero antes
de partir consulto al Oráculo de Delfos y este le contesto
que se asentase "frente al país de los ciegos".
Cuando Byzas llegó a la actual ubicación de Estambul
observó que en la orilla de enfrente residía una tribu
asiática que no había apreciado las riquezas del otro
lado, sobre todo su puerto natural. Entonces Byzas pensó
que se trataba de ciegos y empezó a edificar una nueva ciudad
en el lado europeo a la que llamó Bizancio.
Durante los siglos sucesivos Estambul sufrió la conquista
del Imperio Romano, con la llegada del emperador Contantino el Grande
la ciudad se convirtió en uno de los centros de referencia
del mundo romano y capital del Imperio de Occidente o Bizantino.
Persas, árabes y las cruzadas cristianas se repartieron durante
años la conquista de la ciudad hasta que al final los turcos
otomanos se hicieron definitivamente con ella en 1453.
De entre los lugares que se pueden visitar en esta ciudad destacan
las obras arquitectónicas del museo y templo de Santa Sofía
del siglo VI y la Mezquita Azul del siglo XVII. Como visitas obligadas
no hay que pasar por alto estrecho del Bósforo que conecta
el Mar Negro del mar de Mármara y el puerto natural llamado
el Cuerno de Oro. Otros dos tesoros son las murallas defensivas
con siete kilómetros de largo y declaradas por la UNESCO
como una de las Herencias Culturales del mundo y el Hipódromo
Romano con el Obelisco de Teodosio, la Columna Serpentina de bronce
y la Columna de Constantino.
Para llevarse un buen recuerdo de Estambul es recomendable pasar
por el Gran Bazar, una calles estrechas y bajo techo donde podremos
encontrar multitud de recuerdos y artículos como joyas, pañuelos,
especias, perfumes, cerámica etc. El plato fuerte de la gastronomía
turca son los afamados kebab de carne de cordero, el iman bayildi
elaborado con verduras y dulces como las confituras de rosas o los
lukums. Y tras todo el trasiego de tanto recorrido turístico
no hay mejor manera de relajarse que en lo baños turcos que
ofrece la ciudad de Estambul.
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