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Venecia se extiende sobre
un conjunto compacto de 118 islas sumamente próximas, unidas por
160 canales, en medio de una laguna de unos 50 km de longitud y
15 km de anchura (551 km2 de superficie).
¿Por dónde comenzar nuestra visita a esta incombustible ciudad,
patrimonio de la humanidad?
Las posibilidades son muchas pero de entre todas y por satisfacer
el ansia del recién llegado comenzamos nuestro periplo surcando
el magnífico y asombroso Canal Grande. Una gigantesca vena que atraviesa
y divide la ciudad en dos. Partiendo desde la Estación
de Santa Lucia hacia la cuenca de San
Marcos, casi cuatro kilómetros de agua a cuyas veras los
tenues colores del pasado y del presente se van confundiendo a lo
largo de esta inmnesa "S" invertida.
Campillos y penumbras sobre las aguas, jardincillos insolentes que
se asoman al Canal. Casitas diminutas
y de tierna belleza, palacetes y grandes mansiones, primeros atisvos
de una nueva civilización…todo ello puede verse a bordo del vaporeto
que nos trasporta gentil por las aguas. Y a la vista las primeras
joyas: San Simeone Piccolo con su hermosa
cúpula en color verde, la gran escalinata y la linterna con la escultura
de Cristo Redentor. Camino de San
Marcos topamos con el primer puente, el de Degli
Scalzi o della Stazione. Continuamos
hasta llegar a la majestuosa Iglesia de Santa
María de Nazareth donde se recomienda una paradita para disfrutar
su interior. Más allá, en la orilla izquierda, aparece San Jeremías
y junto a la iglesia el gran Palazio Labia
y seguido de éste la estatua de San Juan Nepomuceno justo en la
apertura del canal Cannaregio. La Fondac
de los Turcos, el Palazzo de Ruoda,
el Gussoni-Grimani della Vida, el Palazzeto
de Lezze, el Palazzo Boldú, y
el de Contarini-Pisani son algunas de
los tesoros con los que se nos ofrenda en Venecia a lo largo del
Gran Canal. Y un poco más allá aparece
la impresionante fachada de Cà Pesaro,
gran obra maestra de Badassarre Longhena.
Terminado nuestro primer encuentro con la inmortal Venecia
aprovechamos para visitar algunos de sus más extraordinarios museos:
La Galleria Internazinale D´Arte Moderna
en la que encontraremos obras de Hayez, Kandinsky,
Rodin Boccioni y Chagall entre otros. Cercana
a este museo veremos Cà d´Oro, cuya fachada
principal esta recubierta precisamente de este noble metal y cuyo
interior aloja la Galleria Franchetti,
con obras de Tiziano y Bellini. El museo del Settecento
Veneziano y la Galleria dell´Accademia
esperan nuestra visita con obras de Tiepolo y Carriera,
o de Vivarini, Bellini, P. Veneziano, o Andrea
Mantagna.
Venecia se va descubriendo poco a poco
como esa gran capital de la cultura Europea y Mediterránea. Puentes
y canales marcan el rumbo de nuestra visita. La Librería
de San Marcos, EL Museo Correr,
el Puente Di Rialto, El Palazzio
Ducale, Santa María della Salute,
el carismático Campanario y la Lonja
de Sansovino, la Basílica de San Marcos,
y un largísimo etc… muestran sus encantos ante nuestro atónito mirar.
La Venecia de blanquecinos amaneceres marcados por una intensa neblina,
nos invita a tomar ese primer café matinal en el Café Florian
donde charlar sobre nuestra viaje con los compañeros de ruta. Pasear
tranquilos por sus enlosadas calles y plazuelas llenas de palomas,
la calida tez de una mujer veneciana nos contempla, unos niños corriendo
entorno de cientos de turistas, y el almuerzo en los innumerables
restaurantes italianos donde degustar su afamada gastronomía mientras
mojamos las gargantas con la aguja del Lombrusco. Un helado
tras la comida y el más que pertinente paseo en góndola antes
de afrontar la noche mágica de Venecia.
Disfruta de tu estancia entre los canales, monumentos y recuerdos
de la gran Dama del Adriático.
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