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Viña
del Mar, conocida como Ciudad jardín
sobrepasa el millón de habitantes convirtiendose de este modo en
el segundo núcleo poblacional del país, después de Santiago.
Apostada junto al mar y al pie de la cordillera costera, Viña
del Mar invita al viajero a pasear llegado el delicioso sol
primaveral allá en el mes de octubre, y a disfrutar de sus frias
aguas en verano a la par que se espera la fiesta de Año
Nuevo. La zona se circunscribe en una gran área metropolitana
costera, que incluye localidades como Reñaca,
Concón, la propia Viña del Mar
y por supuesto el pintoresco Valparaíso.
Hermosas playas como las de Salinas,
Los Marineros, Acapulco
o Caleta Abarca son el lugar de solaz
de los visitantes durante los largas horas diurnas del verano; después
llegará el paseo, el las afamadas carretas de caballos conocidas
como las Victorias.
En apenas diez minutos podemos plantarnos en Valparaíso,
principal puerto del país. La ciudad de Valparaíso
tambíen se atrinchera tras los cerros montañosos de
La Campana y El Roble. Se hace
imprescindible para conocer bien la ciudad acudir a algunos de sus
quince ascensores, en especial el de Polanco,
al que se accede por un tunel de 150 metros de largo y que nos permite
contemplar la ciudad y la costa desde una altura de 60 metros, y
no olvidarnos del ascensor de Barón,
considerado patrimonio histórico. Visitar la ciudad supone llegar
a conocer los museos de Bellas Artes,
la Sebastiana y el de Cielo
Abierto, manifestación artística que permite a artistas y
pintores reconocidos adornar las calles de Rudolf,
Ferrari, o Pasteur.
Nuestra visita a Valparaíso pasa por adentrarnos en sus innumerables
callejones cargados de un tipismo único en toda sudamérica y conocer
El Palacio de Babusizza, la Biblioteca
de Santiago Severín, o el Museo de Historia
Natural. Al caer la noche Valparaíso nos brinda con su espectacular
"movida" en la zona de copas y alterne de La
Subida Ecuador. Para los más tranquilos
podemos aconsejar recorrer los oteros de la ciudad o los de Laguna
Verde o Quinta, cualquiera que
sea el viajero no debe nunca abandonar la ciudad sin deambular por
el Paseo Gervasoni, con espléndido mirador
y hermosa reja de hierro forjado.
Valparaíso y Viña
del Mar: Dos joyas chilenas que mirando al Pacífico nos invitan
a ser vistadas y a buen seguro a alargar nuestra estancia más allá
de lo previsto.
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