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Comenzamos nuestro itinerario arrancando los pasos desde la histórica
localidad de Tarazona. ( castro Turiaso celtíbero). Romana
(Colegio Público Joaquín Costa) , goda y marca hispana
al Al Andaluz.. La Tyrassona musulmana es reconquistada tras cuatro
siglos de luchas y enfrentamientos. Los siglos XV y XVI cierran
con éxito el paisaje monumental de la ciudad renacentista.
Iglesia de Santa María Magdalena y la Catedral muestras del
arte medieval, La Zuda, fortaleza de origen musulmán, Ayuntamiento
(antigua Lonja), Palacio Episcopal, la Iglesia de San Miguel, el
convento de la Concepción o el de San Francisco, la Iglesia
de la Virgen del Río , El convento de la Merced , muestras
todas ellas del magnífico arte renacentista de la localidad.
Una vez dejamos atrás Tarazona y siguiendo de norte a sur
rodeando el Moncayo en el sentido de las agujas del reloj alcanzamos
al sotomontano del Moncayo Fuendejalón, localidad en la que
visitamos la iglesia de San Juan Bautista y la barroca ermita de
Nuestra Señora del Castillo. Desde aquí llegaremos
a Tabuenca que muestra su interesante y renacentista ayuntamiento
(con porche y galería) y desde Tabuenca alcanzamos la bella
localidad de Borja. Cabecera de la comarca homónima, agrícola
y renacentista. Destacamos la Plaza cuadrangular del Mercado, el
Palacio de los Angulo y el Hospital de Sancti Spíritus.
Nuestra siguiente parada es en el municipio de Olvega en la que
se fusionan los rincones de aunténtico sabor histórico
con los inevitables reflejos del urbanismo moderno y descabellado.
Olvega es coronada por la carismática Iglesia de Santa María
la Mayor de esbelta torre almenada y destacan su ermitas: la de
los Martires , la de la Soledad, la de San Roque, la de la Virgen
de Olnacedo, la de San Marcos y la de San Bartolomé.
Antes de dirigir nuestro ruta hacia el majestuoso Moncayo hacemos
parada en La Villa de las Tres culturas: Agreda. Bella localidad
castellana y fronteriza. Rodeada de verdes pastos en la primavera
soriana y siempre bajo la atenta mirada del Moncayo. Calles de encantadora
presencia, con su barrio moro y Arco Califal, con sus iglesias como
la de San Juan , la de magaña, o la Basílica de los
Milagros, sus palacios, como el de los Castejones y su Castillo
y su sinagoga .
Y desde Agreda afrontamos cualquiera de las mil y una rutas hacia
el Moncayo antes de que nuestros oídos escuchen la llamada
inevitable de Trasmoz. Localidad que nos mantiene en vilo desde
el mismo inicio de nuestra marcha. Localidad donde las leyendas
sobre brujerías y aquelarres parecen rubricarse con la mano
inquieta de G. A. Bécquer y la imagen lóbrega pero
hermosísima del astillo de Trasmoz.
Encuentro de arte y tradición popular en un marco natural
lleno de espectacular y al la par sencilla belleza, bajo la atenta
mirada del Moncayo. Literatura, leyendas, historias y misteriosas
presencias gobiernan nuestro deambular por estas tierras de las
que más que nunca pueden calificarse de encantadoras.
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