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En
los últimos diez años el Parlamento Canario
ha instituido más de una docena de parques naturales en la isla
de La Palma. De entre todos ellos destaca
por méritos propios el parque de La Caldera
de Taburiente. No se trata como se había venido pensando
de un enorme crater de origen volcánico sino de una cuenca erosiva
surgida a partir de los desniveles que presenta su asentamiento
y de los efectos provocados por los fenómenos naturales.
Visitar La Caldera de Taburiente es armarse
de valor y paciencia y echar a andar por cualquiera de sus rutas.
Bien sea iniciando el recorrido desde el mirador
de la Farola y continuando por el Valle
de Aridane, bien sea iniciando nuestra andadura desde el
Santuario de la Sierra de las Nieves o o desde la
ermita de la Virgen del Niño en dirección a Garafia.
Cualquiera de esta rutas nos son de tremenda utilidad para conocer
el interior de La Caldera de Taburiente.
Para los más duros y expertos caminantes recomendaríamos la ruta
de Tijarafe a los sauces atravesando
la reserva de la Biósfera
de El canal y Los
tiles. En todo caso el entorno ofrece nuevas posibilidades
una vez conocidas las numerosas veredas, roquedales y barrancos
interiores, recorriendo la Isla por su costa en especial en su parte
Norte.
En la zona nos podremos encontrar con el lagarto
canario, y el lagarto tizón,
el muflón, el pinzón
azul, la paloma turque, el águila
pescadora, las grajas y las
chovas, como especies propias del parque, entre la flora
más característica observaremos la presencia del pino
canario, del acebiño, de cedros
milenarios, de la laurisilva, del tajinaste,
del bejeque, ... y más de un centenar
de especies de cuya existencia solo se tiene constancia en estos
extraordinarios parajes.
Te presentamos
un lugar de ensueño: La
Caldera de Taburiente.
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