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Praga, una ciudad donde
la realidad y los sueños se funden |
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Visitar la ciudad de Praga
es como visitar un cuento de hadas, como viajar en el tiempo y pararse
en épocas pasadas, con castillos, palacios, puentes...
Situada en el centro de la región de Bohemia, Praga
esta dividida en dos por el río Moldava: a la derecha se encuentran
la Ciudad Nueva y la Ciudad Vieja y en la orilla izquierda
los barrios de Malá Strana y Hradcany, presididos
en los alto por el gran Castillo Real. Ambas partes están unidas
por el Puente de Carlos, flanqueado por 30 estatuas de carácter
religioso. |
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Ya lo dijo el canciller alemán Bismarck:
"quien posee Bohemia, posee Europa". No es de extrañar
que Praga se haya en el centro de Europa y todo lo que la rodea
haya sido motivo de disputa a lo largo de la historia. Alrededor
del siglo VI d.C fue cuando llegaron los eslavos
(ancestros de los checos), fundando, según la leyenda, la
ciudad de Praga. Hasta el siglo IX los aspectos históricos
de la ciudad se conjugaron con explicaciones de leyenda, pero a
partir de entonces la realidad histórica tomó su lógico
protagonismo. La ciudad alcanza su esplendor con el rey Carlos
I: hizo construir el puente que lleva su nombre, fundó
la universidad, levantó la Catedral de San Vito, monasterios,
iglesias, y erigió la Ciudad Nueva. Durante su reinado la
cultura y la lengua checas vieron la luz de una manera definitiva.
Praga era la más grande y bella ciudad de Europa central.
Su último acontecimiento histórico de especial relevancia,
la separación con respecto a Eslovaquia,
supuso el nacimiento de la República
Checa, tras haber pasado por la famosa Primavera
de Praga, el Pacto de Varsovia, el desmoronamiento del bloque
comunista y la pacífica revolución del terciopelo.
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Praga una ciudad donde la
realidad y los sueños se funden
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Paseando por
Praga, la vista no puede parar de observar continuamente todo cuanto
se la presenta. Partiendo de la plaza de Wenceslao, escenario de todos
los acontecimientos que han marcado la historia de la ciudad y con
el Museo Nacional dominando la llamada Cruz de
Oro (tres calles que convergen en la plaza), se parte por la
avenida principal hacia la plaza donde se encuentra el Ayuntamiento
de La Ciudad Vieja. Allí, tras deambular por calles
estrechas con numerosas tiendas que venden el codiciado cristal de
bohemia, está el reloj astronómico.
Cuatro figuras mecánicas que se ponen en movimiento cada hora.
Tres de ellas mueven la cabeza negativamente y la cuarta, la muerte,
representada por un esqueleto, dice que "sí" y abre la boca
para llevárselos del mundo. Al tiempo, Jesús y sus doce
apóstoles desfilan por dos pequeñas ventanas. Al terminar
el espectáculo, que acoge a decenas de turistas cada hora,
termina con el canto de un gallo. La leyenda cuenta que los concejales
de la ciudad dejaron ciego al artesano que hizo el reloj para que
ninguna otra ciudad pudiera tener un reloj semejante.
Situándose frente al reloj, a la izquierda se atisba la calle
Karlova, llena de tiendas con ropa informal, artículos
típicos y lugares donde disfrutar de espectáculos y
teatro. Al final de la calle, estrecha y siempre copada de viandantes,
se erige la Torre del puente, antigua prisión.
Allí comienza el Puente de Carlos,
una estructura con 30 estatuas en los laterales y que da paso al barrio
de Malá Strana. Una vez más, la leyenda cuenta que los
constructores del puente pretendían que se mantuviese en pie
durante muchos años, para lo que pidieron a los pueblos de
alrededor que enviaran los huevos que pudiesen para mezclarlos con
la argamasa del puente y así realizar una estructura duradera.
Ya en Malá Strana, encontramos un
barrio bohemio, lleno de palacios, jardines y callejuelas y dividido
en dos partes por la Iglesia de San Nicolás,
donde Mozart llegó a tocar el órgano. En la parte baja
destaca el antiguo Ayuntamiento y en la
alta el Palacio Liechtenstein. Antes de
dirigirse por el camino real hacia el Castillo, se puede ver en el
Palacio Morzin, dos esculturas que representan a dos moros, sosteniendo
el balcón principal. Se dice que solo con tocar los dedos de
sus pies, los estudiantes tendrán suerte en sus exámenes.
En El Castillo Real tiene lugar cada mediodía
el cambio de guardia. La entrada está custodiada por los soldados
de la guardia del castillo y por la Batalla de Titanes, obra
escultórica de Ignaz Platzer. Cerca de allí, se alza
el palacio de verano, Belvedere, edificado
por encargo del primer Habsburgo en el trono checo, en honor a su
esposa. Por último, en esta zona, hay que destacar la Catedral
de San Vito ,en donde está la capilla de Wenceslao,
con la tumba del santo y la escultura que lo representa.
Otra zona interesante es el Josefov o Barrio judío,
en donde vivió el afamado escritor checo Franz
Kafka. Actualmente queda poco del antiguo barrio judío,
ya que a finales del siglo XIX el Consejo Municipal de Praga puso
en marcha un plan de renovación urbana, convirtiendo en escombros
mil años de historia. Es importante recordar, a la hora de
visitarlo, que los sábados se celebra el Sabbat y todo está
cerrado. Hay que destacar la Sinagoga Española,
el Ayuntamiento Judío, la Sinagoga
Vieja o el Cementerio, donde reposan
más de 20.000 personas en tumbas que llegan a recoger hasta
12 cuerpos y que forman un paisaje en el que miles de piedras surgen
desordenadamente del suelo. |
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