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Llegar a Jordania a través
de la compañía Iberia o de la Royal Jordania Airlines nos puede
costar poco más de sesentamil pesetas, aunque siempre podremos echar
mano a un sencillo vuelo charter que nos abaratará los costes. En
todo caso la idea es alcanzar Amman, capital del país, desde
donde cogeremos un autobus o un vehículo de alquiler que nos lleve
hasta Wadi Musa, cosmopolita ciudad enclavada en el desierto
de Wadi Rum y desde donde iniciaremos nuestra visita personal
a la maravillosa ciudad de Petra, considerada por muchos como la
octava maravilla del mundo.
Normalmente, si seguimos un viaje guiado, apenas
permaneceremos en el lugar tres horas en las que visitaremos el
conocido Tesoro, el Templo Central y el Teatro
Romano, pero lo cierto es que Petra
es mucho más que un sencillo viaje turístico sacado de la guía más
o menos generosa de una agencia.
Una vez hayamos llegado a Petra
nos encontraremos con unos desniveles rocosos de más de trescientos
metros de altura a través de uno de cuyos desfiladeros, el siq,
alcanzaremos la impresionante imagen de la ciudad roja esculpida
en la piedra. Petra fue constrida en
el S.III a.C. por los nabateos y destruida, según cuenta
la Biblia, por la ira de Dios, ya que en la ciudad acabaron por
morar los hijos de Esau enfrentados a sus hermanos los judíos. Hoy
la ciudad de Petra se encuentra protegida en el interior de un parque
cuya extensión supera los 900 kilómetros cuadrados.
La ciudad quedo escondida a los ojos de los mortales
hasta épocas recientes en las que se han ido descubriendo las ruinas
de tan impresionante lugar, en concreto el Templo fue explorado
por vez primera por R. E. Brünnow y A. von Domaszewski
en el año 1890.
Entre sus maravillas podemos encontrarnos con el
siq o pasadizo que nos conduce a la ciudad escondida de los
nabateos, pasadizo que popularizó el cine en películas como la de
Indiana Jones y su afamada "Ultima cruzada". Una vez
dentro nos sorprenderá la colosal ciudad diseñada con manifestaciones
helénicas, lo cual no es de sorprender si entendemos que el pueblo
nabateo, aún siendo de origen árabe, se dejó influir de forma plena
por el estilo arquitectónico y escultórico griego. La fachada del
Templo es buena muestra de lo dicho. Pero más aún, en el año
106 a.C. la ciudad fue conquistada por el imperio romano, pudiendose
visitar en Petra el espectacular Teatro Romano, con capacidad
para más de 3000 espectadores, o varias calzadas romanas
cuyas ruinas permanecen bastante bien conservadas. La visita a Petra
conlleva la visita a su Tesoro, el Propileum y el
Monasterio en los que encontraremos de nuevo marcadas influencias
griegas. En el interior de la ciudad contemplaremos la bella decoración
de las Tumbas, las puertas de entrada a las distintas
estancias, y las columnas esculpidas en la piedra y en
la zona de excavaciones visitaremos el Alto y Bajo Temenos,
y El nicho de la Exedra.
En la actualidad Petra sigue siendo paso obligado
de las caravanas nómadas, si bien el turismo ha relanzado la ciudad
de Wadi Musa, convirtiéndola en una cosmopolita población
cuyo mayor centro de interés es, precisamente, el haberse convertido
en lugar de partida de las expediciones a la ciudad roja. Un apasionante
viaje a uno de los lugares más espectaculares y recónditos de la
Tierra, un lugar que merece la pena ser conocido y que, desde la
páginas de OcioTotal,
te mostramos e incitamos para que lo visites.
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