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PARÍS: la ciudad de la luz
     
Para visitar París hay que andar, hay que caminar mucho. Desde el Arco de la Defensa hasta el Arco del Triunfo, pasando por la Plaza de la Concordia mientras se recorren los Campos Elíseos. París es luz, es amor, es clasicismo, es belleza. Desde lo alto de su Torre Eiffel (más de 300 metros) miras a un lado, la iglesia del Sacre Coeur, echas un vistazo a la derecha, Les invalides (donde se encuentran las cenizas de Napoleón y su hermano José Bonaparte) y observas frente a ti, La catedral de Notredame. Allí en lo alto de la torre, París es grande, es luz.
       
  la información    
     

Situada junto al río Sena y en la confluencia de los ríos Marne, Bièvre y Sérve, París ha sido siempre un importante cruce de los ejes norte-sur y este-oeste y centro destacado de comercios e intercambio. Con el paso del tiempo, la ciudad se irá imponiendo como capital del país, gracias al apogeo de su universidad y de la grandiosidad de sus nuevas catedrales. En 1253 se funda La Sorbona y por vez primera los contemporáneos de la época ven a París como la ciudad más hermosa.
El sobrenombre de "ciudad de la luz" es relativamente tardío, ya que durante siglos la noche parisiense fue oscura, misteriosa y llena de peligros. Durante el siglo XIV solo tres luces brillaban: la del cementerio de los Inocentes, la de la torre de Nesle y la del Gran Châtelet. Ya a mediados del siglo XVII, se dispone por norma que cada atardecer se deje encendida una lumbre en una de las ventanas de cada casa para evitar el peligro que corría la ciudad por las noches.

Paseando por París puedes escuchar las notas de un acordeón mientras canta Edith Piaf. Recorriendo los Campos Elíseos desde la zona de La Defensa, un área con edificios modernos y un arco de 100 m de altura, hasta el Arco del Triunfo, suceden teatros, cines, tiendas especializadas en el turismo y grandes cafés que, como aspecto curioso, tienen las sillas y las mesas colocadas de cara a la acera, en fila, como si los clientes estuvieran viendo pasar una película. Para los parisienses "ir a los Campos" significa tomar una copa en uno de los bares existentes en la avenida o visitar una de las variadas galerías que hay. Alrededor del Arco del Triunfo, en la plaza Charles de Gaulle (antigua plaza de L´Etoile), la circulación es alocada. Existe una especie de "convenio común" entre los conductores por el que en caso de colisión entre dos coches, ambos pagan la mitad de los daños, tenga quien tenga la culpa, debido al caos circulatorio de la zona. Allí, en la plaza, se conmemoran junto a la Tumba del soldado desconocido (en cuya superficie hay una vela continuamente encendida) todos los eventos nacionales, desde la toma de la Bastilla un 14 de julio de 1789.
Cerca de la plaza de la Concordia, rodeada de esculturas que representan las grandes ciudades francesas y en cuyo centro se alza un obelisco de más de 27m de altura, se hallan el Palacio Grande y el Palacio Pequeño, que acogen exposiciones artísticas y el museo de Bellas Artes de París respectivamente. Pero el museo más grande y prestigioso de París es el Louvre. En él se encuentran representadas casi todas las civilizaciones mayores y muchas de la sobras maestras de toda la historia. Y todo ello dividido en siete departamentos: antigüedades egipcias, orientales, Grecia y Roma, galería de pintura, esculturas desde la Edad Media a la Moderna, muebles y artesanía y por último, Grabados y dibujos. Otros museos interesantes son el Museo Nacional de Arte Moderno (centro Pompidou), el Museo d´Orsay, el Museo Picasso o el Museo de la Armada.
Otra zona reseñable, dentro de la multitud de lugares interesantes que hay en la ciudad parisina, es la de Montmartre. Allí se oscila entre el sueño y la realidad, entre el recuerdo de Picasso, Piaf y Utrillo, allí encontrarás lo mejor y lo peor. Destaca el cementerio de los Inocentes, con sus frondosos castaños y los gatos reposando en las frías fuentes de piedra; la cima del monte o Butte, en donde perviven casas de artistas y bohemios junto al Moulin de la Galette, vieja sala popular de baile; o la pequeña iglesia de Saint Pierre, discreta y rústica al lado del Sacré-Coeur, uno de los santuarios más antiguos de la ciudad.
Pero si hay un símbolo mundial de París, ese es la Torre Eiffel. Inaugurada un mes de mayo de 1889 y criticada en su "nacimiento" por estropear la fachada de París, tiene en la actualidad ascensores e iluminación nocturna, lo que ha contribuido al embellecimiento de estas 7.000 toneladas de hierro fundido con más de 300 m de altura. Soporta unas 15.000 visitas por día en temporada turística y ha sido elegida por 27 personas para suicidarse. En el límite de la anécdota, la historia literaria y la más pura y documentada historia se hallan las protestas que exclamaron los artistas parisinos de la época; entre ellos Apollinaire, Queneau o el cantante Maurice Chevalier. Como anécdota, el 17 de junio de 1989, la Gran Dama festejó sus cien años de vida con un espectáculo musical y pirotécnico que duró hora y media.
Entre el Campo de Marte, la Escuela Militar y el barrio aristocrático de Saint-Germain, se erige el edificio de Les Invalides, símbolo de honor y de subordinación militar. En la fachada principal se levanta una estatua ecuestre de Luis XIV, acompañado de la Prudencia y la Justicia. Una vez dentro, destaca la iglesia del Domo, en cuya cripta reposan las cenizas de Napoleón en un enorme sarcófago de pórfido rojo. En las capillas laterales, yacen jefes militares y compañeros cercanos a Napoleón. Por último, está el Museo de la Armada, el más rico de todos los museos de historia militar en el mundo; sus dos cuerpos, llamados Oriente y Occidente, enmarcan el patio central.
En los alrededores de París, hay que destacar la Biblioteca del Arsenal, que guarda unos 14.000 manuscritos, 120.000 grabados y un millón de volúmenes impresos; la Plaza de la Bastilla, con una delgada columna que se levanta en mitad de la plaza en memoria de los parisienses caídos en los disturbios de 1830; y por encima de todo, el Palacio de Versalles. Cuando Luis XIII lo eligió como su pabellón de caza no era más que un pequeño caserío en medio de bosques y lagunas. Ahora, las tres grandes avenidas que conducen al palacio convergen en una enorme explanada. Las rejas del palacio se abren al patio de los Ministros y a la estatua de Luis XIV, en el centro. En el interior, todo es riqueza. Primero aparece el Salón de Hércules y luego destacan los Grandes Aposentos, con la escalera del rey, y la Galería de los Espejos, cuya originalidad reside en que la luz de los diecisiete ventanales se refleja en otros tantos espejos, con el reinado de Luis XIV ilustrando el techo.

En cuanto a la comida en París, hay que hablar del restaurante posiblemente más famoso del mundo, el Maxim´s, en donde puedes degustar excelentes platos. Francia sigue siendo el elíseo los gourmets. Exigencia importante para la cocina francesa son los alimentos frescos y eso no es ningún invento de la Nouvelle Cuisine, siempre ha sido una norma. También en la elaboración debe ocupar un lugar destacando la calidad, osea, la propiedad específica de los alimentos. Las amas de casa francesas han adquirido nuevas técnicas en la cocina del país a través de su corte, elevando el valor de la comida considerablemente. También en la cocina francesa ha influido servir platillos por separado, como plato individual, algunas verduras o guarniciones que nosotros comemos junto con el plato principal. Hay un aspecto importante: si le invitan a comer no llegue puntual, sería un mal comienzo, y no se le olvide llevar flores. Y aunque la cena comienze muy formal, suelen acabar tarde y de una manera "alegre".

Para ir de compras, algo esencial también en París, hay de todo. Lo que en otros lugares es imposible, allí se convierte en deseo hecho realidad. Moda, joyas, antigüedades... El principal centro son las Galerias Lafayette. Su gigantesca cúpula de cristal da cobijo a unos almacenes en los que destaca la planta baja, llena de colonias y perfumes de lo más novedosos y refinados.
En París hay de todo y todo hermoso. Y si algo nos falla o nos va mal... siempre nos quedará París.

     
   
     
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  Torre Eiffel
   
   
   
   
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  Museo del Louvre
   
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  Arco del Triunfo
     
     
     
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