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Ya
desde el barco que te acerca a la isla contemplas la monumentalidad
de las Murallas de la capital. Pasear a continuación por
sus calles nos permitirá conocer su historia y grandeza artística.
El Castillo, la Catedral, El Museo Arqueológico, los baluartes
de san Juan, San Pedro, San Jorge, Santiago, El barrio de la Marina,
El Museo de Arte Contemporáneo, la capilla de Sant Cirac o la Iglesia
de L´Hospitalet. Todo ello sin olvidar la necrópolis de Molins
o el yacimiento fenicio de Sa Caleta. Pero más aún, el lugar
en si mismo supone una extraña y hermosa mezcla de culturas que
parecen sobrevivir a la historia y que permiten disfrutar de un
cierto toque de universalidad ausente en otras zonas del mediterráneo.Universalidad
que tiene su mejor reflejo en la Galería Van der Voort de
imprescindible visita.
Mención aparte merece el legado hippy, cuyas muestras se reconocen
en los mercadillos, como los que se montan en Las Dalias de San
Carles de Peralta, el de Es Canar en Punta Arabí, o el
de la capital que se situa cada noche en el mismo puerto.Y junto
a los mercadillos los bares y casas de comidas de claro talante
neohippy, al igual que algunos de los centros copas que evocan nostágicas
noches de utopia y amor libre.
Lugar de encuentro de viajeros e intelectuales, sirve Ibiza
de base para una población inmersa en los albores del siglo XX y
a otra población que continúa paciente su devenir vital en el interior
de la isla Blanca. Iglesias rurales como la de Nuestra Señora
de Jesús, el santuario de Es Cuiram de origen púnico,
las casas de Baláfia, las salinas, las huertas
arabes de Yebisah o los Portals de Feixa. Todo un universo
que, naciendo del interior, ha llegado a la costa creando un peculiar
estilo conocido como ibicenco. Ibecencas son las blancas casas de
arcos redondeados, ibenca la moda tradicional o la moderna del viste
como quieras, ibecenca la gastronomía mediterránea de este lugar,
ibecencos los regadíos y parcelas, la música, los paisajes y el
sentir. Todo en Ibiza es diferente a todo. Sólo en ibiza, la isla
blanca, podrás encontrar el auténtico sabor isleño a claridad, calma,
salitre y fuego. Todo ello es el sabor ibicenco. |
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