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Holguín se encuentra situada en la parte
oriental de Cuba, bañada por las aguas
del Océano Atlántico. Durante casi todo
el año se mantienen unas temperaturas templadas debido a que los
vientos alisios soplan sobre la zona.
En las costas de Holguín se han sabido
combinar el respeto a la naturaleza y las actividades turísticas
que generan importantes ingresos en la zona. Un claro ejemplo de
ello es la playa de Guardalavaca, una
de las más concurridas de la zona. A lo largo de sus cuatro kilómetros
de extensión se mezclan la arena blanca y la abundante vegetación
rodeadas por sus imponentes acantilados. Destaca además por una
barrera de coral de casi un kilómetro de longitud en el que habitan
moluscos y crustáceos.
Tampoco hay que olvidarse del Cayo Saetía,
lugar que cuenta con doce playas vírgenes, y en donde se ha aclimatado
fauna de la sabana africana para poder observarla durante un paseo
a caballo. Existen otras playas, no menos atractivas, como son la
de Don Lino o la de Estero
Ciego.
Si queremos conocer a fondo Holguín no podemos dejar de conocer
su imponente naturaleza, con un amplio número de especies endémicas
de flora y fauna. Lugares de visita obligada son los Pinares
de Mayarí, con gran diversidad de vegetación, la Loma
de la Mesura, con numerosas rutas para practicar el senderismo,
el Valle de Mayabe, o El
Guayabo, con sus setenta metros de caída de agua.
La ciudad está caracterizada por su trazado urbanístico, con calles
organizadas en líneas rectas y con lugares abiertos destinados al
descanso. Un importante lugar dentro de la ciudad es la Loma
de la Cruz, visible desde cualquier punto de la villa, y
a donde acuden los holguineros en romería los días 3 y 4 de mayo.
Holguín vive todo el año rodeada de acontecimientos culturales
como la Fiesta de la Cultura Iberoamericana
o la Jornadas Cucalambeana. Su gastronomía
es sencilla, sobresaliendo los platos realizados con butifarra
y ajiaco, así como la cerveza Mayabe,
de fabricación local.
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