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Al pie de la Ría de Vigo, se encuentran
las tres islas que conforman el pequeño archipiélago
de las Cíes: La isla del Faro,
La isla Norte y La
isla Sur o de San Martiño. Partiendo desde el puerto de Vigo
en una pequeña embarcación y tras unos minutos de navegación recalamos
en un improvisado puertecillo, el muelle de Rodas. Hemos
llegado a la Isla Norte también conocida
como la isla de Monteagudo. Una vez pie
en tierra y sabedores ya que en todo el conjunto isleño no podremos
encontrar otro medio de transporte que no sean nuestras sufridas
piernas o tal vez alguna bicicleta que otra, y con la clara idea
de que si deseamos pasar noche, lo cual es más que recomendable,
hemos de acomodarnos en el camping existente bajo los pinos de la
cara Este de la Isla del Faro, nos disponemos a disfrutar de la
estancia en uno de los lugares más especiales, bellos y auténticos
que existen en todo el litoral hispano:Las islas
Cíes.
Nos esperan días en lo que el asombro se convertirá en algo cotidiano.
En pocas ocasiones tendremos la oportunidad de disfrutar en el Norte
de la península de un microclima tan favorecedor para el descanso
y la relajación. Sin apenas dar crédito a nuestros ojos comprobaremos
la trasparencia infinita de las aguas, la puesta de Sol desde el
dique que une la isla Norte con la del Faro, la constante
presencia de millares de aves que cohabitarán con nosotros en perfecta
comunión, una frondosa vegetación de tintes desconocidos, una impresionante
sierra que surge de manera abrupta y radical casi desde la misma
playa y un sin fin de maravillas que tan sólo desde la presencia
en las islas podrían ser descritas sin menoscabo alguno.
En la isla Norte el paisaje está dominado
por una montaña en contraste con sus playas de finísima arena y
heladas aguas. De interés para el viajero son la capilla de la
Virgen del Carmen y las playas y los frondosos bosques que recubren
la sierra practicamente desde la misma arena de la playa. Desde
esta isla nos dirigimos a la del Faro
cruzando un dique que las une teniendo de este modo acceso a la
zona de acampada e iniciando un largo paseo de casi siete kilómetros
por parajes de espectacular belleza: acantilados de mas de cien
metros de altura, bosques y roqueros, playas y una costosa ascensión
hasta el faro mayor. Camino que suele ser escogido por viajeros
mientras se escuchan las viejas historias y leyendas de piratas
y traficantes. Una vez en lo más alto del islote se presenta ante
nuestros ojos una impresionante panorámica en la que se fusionan
en perfecta armonía tierra y mar, nidales de gaviotas y vegetación
exuberante, un horizonte bravío y en la parte sur la peculiar isla
a la cual unicamente podremos tener acceso en embarcación privada.
Las Cíes se configuran como un área
de interés botánico y zoológico sin par, que puede ser visitado
sin los problemas que plantean otros entornos naturales siempre
y cuando entendamos la necesidad de conservar este peculiar entorno
que nos asombra desde la mañana hasta el atardecer cuando la inmensa
sombra de miles de gaviotas se proyecta sobre los tres islotes y
el sol se oculta con su enrojediza faz a la espera de encontrarnos
en los días sucesivos. Un conjunto de tres islotes privilegiados
que han permanecido inalterables desde que los pobladores celtas
alcanzaran sus orillas, desde que los romanos se percatasen de su
interes estratégico o desde que los corsarios reales o inventados
escondieran en ellos sus botines de cien batallas. Un lugar de especial
encanto digno de ser visitado, conservado y recordado, y que desde
estas páginas os hemos acercado y os invitamos a visitar y disfrutar
de ese modo con un verdadero paraíso de la vieja Celtiberia.
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