 |
Hubo
un tiempo, hacia mitad del siglo X, en la península del Yucatán,
que existió un pueblo llamado Vuc-yabnal.
Este asentamiento humano fue invadido por los brujos del agua; los
Itzáes, quienes colonizaron la zona y se asentaron desarrollando
una sociedad que traía su origen de la mítica cultura Maya con influencias
de la Tolteca del grupo de Tula.
Los Itzáes construyerón la ciudad de
Chichén Itzá, el mayor centro de la cultura
Maya de su época, cuyos restos arqueológicos pueden ser visitados
sorprendiéndonos por su extraordinario estado de conservación y
abriéndonos los ojos ante un mundo hoy extinguido y que sin embargo
representó durante siglos una forma de progreso desconocida por
los colonizadores del siglo XV y XVI, e incluso desconocida para
la mayoría de los habitantes del mundo actual.
Viajeros del todo el mundo admiran hoy la impresionante ciudad de
Chichén Itzá; la boca de los pozos de
los brujos del agua. Denominación que recibe por la presencia estratégica
para el desarrollo de la ciudad, de dos pozos el de los Cenotes
de Xtloloc y el pozo de los Sacrificios.
La ciudad de encuentra dividida en dos tipos de
asentamientos de diferentes épocas. El primero de ellos y más antiguo
representa la época clásica de la cultura maya en Chichén
itzá y esta formado por el agolpamiento de edificos, destacando
el Akab-D´zib y Chichám
Chob, tremenda edificación de cinco metros de altura.
La zona Norte de la ciudad, desarrollada de forma menos ortodoxa,
es la parte mejor conservada y la que mayor asombro provoca a los
ojos del viajero. A la llegada de los conquistadores españoles,
la presencia de una gigantesca construcción de 55,5 metros de lado
por 30 metros de altura, hizo pensar en una grandiosa edificación
defensiva. Esta construcción con forma piramidal fue bautizada con
el nombre de el Castillo y su causa de
numerosos recelos por parte del conquistador. Sin embargo la pirámide
lejos de cumplir cualquier tipo de función militar era un espectacular
templo dedicado al Dios Maya Kukuleán o Quetzalcóalt. En su interior
residieron durante siglos los iconos espirituales de un pueblo empeñado
en preservar la paz y el progreso de sus gentes dentro de una mística
religiosa enmarcada en el politeísmo, el simbolismo y el culto a
las divinidades de la naturaleza, con la que mantenían un apego
y respeto extraordinarios.
Dioses como el Jaguar Rojo o Chacmool eran representados en la Gran
pirámide y hoy sus esculturas se guardan y exponen en el
Museo Nacional de Arqueología.
La ciudad de Chichén Itzá nos reserva
otras sorpresas de esta peculiar sociedad maya. La primera de ellas
se produce al dirigir nuestra mirada a una construcción de silueta
conocida. Se trata de un bellísimo y espectacular Observatorio Astronómico
que fue usado sin duda alguna con fines científicos y especulares.
La segunda se refiere a la construcción de un Estadio dedicado al
juego de la pelota. Edificio en casi perfecto estado de conservación
y que junto con el Observatorio y el Castillo antes citados constituyen
los elementos más característicos de este lugar.
Chichén Itzá, un hermoso lugar de encuentros
de culturas, en el que el pasado rompe con nuestros parámetros de
lo que ha sido, es y será considerado como progreso y civilización.
Un lugar de paz y misterio que dibuja sus perfiles eternos sobre
un cielo único y un entorno verde y fugaz. Desde OcioTotal
te presentamos este espectacular lugar en el mundo a través de los
mejores enlaces dedicados a la ciudad Maya de Chichén
Itzá: la boca del pozo de los Itzáes. |
 |