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En el 223 a. C. el general cartaginés Asdrúbal funda
sobre un pequeño asentamiento originario del pueblo mastieno, la
ciudad de Qart-Hadasth (Cartagena). La
población conforma el actual casco antiguo de la ciudad, rodeada
por el mar y los montes que configuran las cinco colinas. En el
209 la ciudad cae en manos de Publio Cornelio Escipión rebautizando
la colonia como Carthago-Nova. En el 428 d. C. Carthago-Nova fue
saqueada por los vándalos. Posteriormente, los bizantinos se asentarían
en esta zona. En el año 1.245 se produce la entrada de los castellanos
en Cartagena y la consecuente cristianización de la zona . Durante
los siglos XV, XVI y XVII, se produce la recuperación comercial
y desarrollo de Cartagena.
En la actualidad el impulso de Cartagena
se debe fundamentalmente a su tremendo atractivo turístico y cultural,
producto del esfuerzo colectivo de un pueblo que como pocos sabe
sentir su esencia mediterránea y cartagenera. Los recientes hallazgos
arqueológicos, el festival de música y cine de Cartagena,
la remodelación de la ciudad, su entorno natural y paisajístico
, su rica gastronomía, sus playas y su clima privilegiado han convertido
a esta zona peninsular en un deliciosos lugar para la convivencia
y la estancia vacacional.
Recorrer las calles de la ciudad en pos de esas
huellas arqueológicas supone acercarse al Museo Arqueológico Municipal
situado sobre la necrópolis tardorromana de San Antón, continuar
con la visita del conjunto de la calle de la Morería Baja, la calle
del Duque, el Teatro Romano, la Plaza de los Tres Reyes, la Torre
Ciega, el bello Anfiteatro o la Muralla de origen Bizantino .Conocer
la catedral vieja, el Castillo de la Concepción o el Museo Nacional
de Arqueología completan una vista por el pasado de la ciudad, por
la historia de la España, morada de pueblos mediterráneos.
Cartagena también nos
muestra su riqueza barroca en lugares como la Iglesia del Carmen
o la de Santa María de Gracia, la Escuela de Guarda Marinas, la
Capitanía General o las Puertas del Arsenal, el Hospital Militar,
o la Iglesia de Santo Domingo. Y enlazando con esta extraordinaria
muestra neoclásica aparece rutilante el modernismo de Casa Clares,
Casa Aguirre, Palacio Consistorial, Casa Dorda, Casa Zapata, Casa
Llangostera, Casa Pedreño, Casino...
Y finalmente sus playas, y sus paseos y jardines,
y sus colores verdes y anaranjados, y sus luces cambiantes, amaneceres
de fuego y agua, ocasos hispanos de rojos teñidos y violetas cubiertos.
Cartagena y sus gentes. Amables y sencillas,
hospitalarias y marinas, trabajadoras, sufridoras y sobre todo de
orgullo generoso y fino. Gentes con clase que acompañarán nuestra
estancia y nos mostrarán lo mejor de si mismos: su esencia cartagenera,
su esencia mediterránea, su esencia española.
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