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¿Si existe un lugar en España
en el que la tierra desafía insolente a las aguas?. ¿Un lugar
en el que las playas reposan acariciadas por un mar bravío e impetuoso?.
¿Si en alguna parte de la península ibérica se confunden tierra,
mar y cielo en perfecta armonía y regalando a los sentidos toda
su esencia?. Este lugar es, sin duda alguna, el entorno natural
que rodea al Faro de Cabo Peñas.
Comenzar la andadura de este
a oeste o viceversa resulta en esta ocasión indiferente. El espacio
que media entre las playas de San Pedro y la de Xago
es escaso y bien puede ser visitado y revisitado en la misma o diferentes
jornadas. Nos encontramos en el norte de España, en Asturias
para más señas, y para total ubicación, en el Concejo
de Gozón. El Concejo está formado por trece parroquias fundadas
entorno al antiguo Castillo de Gouzón (año 688). Su capitalidad
nos lleva a la villa marinera de Luanco. Pocos lugares podrán
sorprendernos tanto como éste. Arena, roca y agua aleadas sabiamente
para el goze y disfrute de lugareños y viajeros de todo el mundo.
Breve extensión de terreno en el que sin embargo la naturaleza,
de forma generosa, ha entregado al pueblo asturiano multitud de
rincones, entrañables unos, espectaculares otros. Playas como las
de San Pedro, Gargantera, Rivera, Luanco, localidad esta
última de hermosa factura y arraigadas tradiciones, que junto a
Bañugues y Heres forman el brazo derecho de Cabo
Peñas. Y a su izquierda la playa de Llumieres, Ferrero,
Aguilera, Carniciega, Laviana, Viodo, y Xagó. Todas ellas sorprendentes
y naturales. Pero de entre todas hemos de destacar una aún no nombrada.
Se trata de la hermosísima playa de Verdicio.
Ubicada apenas a cinco kilómetros del majestuoso Cabo
Peñas, Verdicio se recrea entre las
dunas, la vegetación y las bravas y peligrosas aguas del Cantábrico.
Arena suave y densa, de color dorado, contrasta con los verdes prados
que la ven nacer. Un paisaje épico y en ocasiones violento sirve
de refugio a quienes desean gozar de la paz del lugar saboreando
la hospitalaria sidra en un chiringuito cercano, desde donde aparecen
las mejores vistas del mar en toda su inmensidad. Y desde Verdicio
llegar a Cabo Peñas puede convertirse
en el mejor fin de jornada que pudieramos imaginar. Acantilados
de más de cien metros de caida. Rocas esculpidas por las aguas.
Sendas perdidas entre la tierra y el cielo y con el mar a un lado
reclamando nuestra presencia. Un lugar inolvidable que no podemos
dejar de conocer y que sin duda una vez visitado permanecerá en
nuestra memoria por siempre. Desde OcioTotal
te invitamos a conocer Cabo Peñas y su
entorno.
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