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Lugares
de ocio, centro de convenciones y congresos, actividades administrativa
y política, meca del arte y la cultura, sueño de modernidad
nacido de la nada y recreándose con una arquitectura espectacular
y bellísima. Modernidad elevada a la categoría de
futuro hecho presente en una de las ciudades más hermosas
y sorprendentes de la tierra: Brasilia, ciudad con apenas 35 años
de existencia y que sin embargo en tan corto período de tiempo
la UNESCO la ha convertido en Patrimonio de la Humanidad.
La construcción de Brasilia puede calificarse de mil formas
excepto de casual. La idea de crear una capital interior de Brasil
se concibió en 1789, pero no fue hasta 1956, con Juscelino
Kubitschek en el poder, cuando que se puso en marcha el proyecto.
Proyecto que debía trasformarse en realidad en cuatro años,
sin tener en cuenta las enormes dificultades técnicas y humanas
que suponía una obra de tal envergadura. La prefabricada
capital de Brasil alberga ingenios arquitectónicos calculados
al milímetro, su trazado urbano fusiona las técnicas
más vanguardistas con reminiscencias místicas. Si
no te impresiona la supuesta frialdad de sus construcciones, disfrutarás
de este paseo por el mañana.
Paseo que podemos centrar en la visita y contemplación de
la majestuosa e impresionante Catedral Metropolitana de Nossa Senhora
Aparecida, verdadero símbolo urbano de Brasilia. Su espectacular
exterior se ve acompasado con un amplio entorno y un interior sobrecogedor
y místico. El Congreso de Itamari, el Memorial de Presidente
JK, el Templo da Boa Vontade, el Museo de Gemas, la Capela Dom Bosco,
Los Ministerios o el fabuloso Complexo Cultural da Caixa Económica
Federal son algunas de las joyas arquitectónicas que veremos
a nuestro paso por la ciudad. Seguiremos nuestro paseo ante el originalísimo
Teatro Nacional Claudio Santorio, el bello Panteón de la
Patria, el Palacio del Tribunal Supremo, el Museo del Catetino,
el Museo Etnográfico, el Museo de Artes . Y los amplios y
bellos parques, el Nacional, El Parque Da Cidade, El Lago de la
Represa de Paranoa,
. Muestra de la recreación urbanística
de Brasilia son sus amplias y en ocasiones originales avenidas,
como la que culmina en la Plaza de los tres poderes en cuyo interior
podremos disfrutar con el Museo Espaço Lucio Costa. Por supuesto
no podemos olvidar el Templo de la Legión de la Buena Voluntad,
el más visitado de la ciudad.
Imágenes de Brasilia inolvidables que pueden ser recordadas
también desde el aire en el atractivo y popular paseo en
ultraligero o en el más tranquilo vuelo que proporcionan
los Fly-Fast.
Brasilia quedara en nuestra memoria como un sueño onírico,
casi irreal. Un bello lugar en el mundo donde todo es posible. Sitio,
plazas y avenidas que han ganado la partida al tiempo y al espacio
y que nos envuelven en una magia de ambientación futurista
y absolutamente cordial y equilibrada. Futuro de indefinida presencia
regalado a nuestros sentidos en la que es, sin duda alguna, la ciudad
del futuro. Porque Brasilia es y será por mucho tiempo sinónimo
de futuro.
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