| Efectivamente, Berlín
cuenta en la actualidad con treinta y dos teatros (cuatro de ellos
estatales), otras cuatrocientas compañías de teatro
alternativo, tres grandes óperas, nueve orquestas sinfónicas
y más de novecientos coros.
Con la formación del nuevo Berlín, la cantidad de
galerías de arte se han incrementado considerablemente. Estas
galerías se sitúan entorno al barrio Kufürstendamm,
y también en la Spandauer Vorstadt,
o en el complejo Hackeschen Höfen.
Cerca de aquí se hallan los Sophie-Gips-Höfen,
en donde se puede contemplar la colección privada de los
Hoffmann.
En 1996 se puso en funcionamiento el Hamburger
Banhof, en donde se exponen grandes obras de arte contemporáneo
coleccionadas por el empresario Erich Marx.
En 1998 las colecciones de la Pinacoteca de Berlín se reunieron
en el Kulturforum, que alberga más
de veinticinco mil obras del arte europeo desde el siglo XIII al
XVIII.
Otros museos interesantes son el Museo de Correo y Comunicación
situado en la Leipziher Strabe, el Museum
für Verkher und Technik, el Museo
de Arte Oriental, el Museo del arte de
la India y el Museo Judío.
La vida cultural berlinesa está muy vinculada al séptimo
arte. En sus calles han rodado algunas de sus películas Billy
Wilder o Alfred Hitchcock. El
cineasta más vinculado a esta ciudad es Wim
Wenders, de quien algunas de sus películas transcurren
y tienen como protagonista a la capital germana. Esta vinculación
con el cine se puede respirar paseándose por Astor
y la Zoo Palast, viendo los carteles
de las películas pintados a mano. La ciudad cuenta con casi
doscientas salas de proyección, y con uno de los festivales
más importantes del cine mundial: la Berlinale.
En este festival se proyectan cada año las propuestas cinematográficas
más interesantes del panorama internacional.
La capital alemana también ha recuperado para el nuevo siglo
uno de los elementos más característicos de sus felices
años 20: el cabaret, que sigue repasando en clave irónica
los acontecimientos políticos y sociales de la vida alemana.
Pero uno de los fenómenos culturales más interesantes
que se ha desarrollado en Berlín a partir de la caída
del muro ha sido el movimiento squatter. Este hecho histórico,
además de otras consecuencias de diversa índole, trajo
consigo un elevado aumento en los alquileres de las viviendas, además
de un abandono masivo de edificios, sin que se supiera exactamente
de quién eran propiedad.
Este fue el germen de uno de los movimientos squatters más
importantes e interesantes de los últimos tiempos, que tuvo
su centro de operaciones en el barrio de Mitte.
Los edificios fueron ocupados, creándose lugares para el
encuentro cultural, con exposiciones constantes, que atrajeron a
artistas de todo los rincones del planeta.
A pesar de los violentos enfrentamientos con la policía
en noviembre de 1990, y de los continuos desalojos, aún perduran
algunos elementos de esta cultura alternativa. Mitte se ha convertido
también en la zona donde se encuentran las discotecas más
interesantes de Berlín, con sesiones techno que duran hasta
altas horas de la madrugada, y que reúnen a dj's de medio
mundo.
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