| La historia
europea del siglo XX dejó una profunda huella en la arquitectura
y el urbanismo de Berlín. El nacionalsocialismo, el imperialismo
soviético y la guerra fría han marcado el desarrollo
de una ciudad que, tras la caída del muro de la vergüenza,
puja por convertirse en la capital de la Europa que ahora empieza
a construirse.
La envoltura del Reichtag creada por
Christo marcó el inicio de lo
que fue la profunda metamorfosis de la actual capital germana. El
mayor reto de esta revolución urbanística era recuperar
los espacios inertes que dejaron varias décadas de separación
entre los dos bloques.
El máximo exponente de este nuevo Berlín, y de la
reunificación definitiva entre el Este y el Oeste ha sido
la transformación que ha sufrido la Postdamer
Platz. El que fuera centro neurálgico de la capital
alemana durante los años 20, emerge de nuevo gracias a un
inmenso proyecto urbanístico y arquitectónico que
ha contado con algunos de los arquitectos más importantes
del momento, como Renzo Piano, Isozaqui, Rafael
Moneo, Richard Rogers, Ulrike Lauber y Wolfram Wöhr.
Una de las transformaciones más importantes para dar un
nuevo impulso a Berlín es la construcción de unas
vías de comunicación que la conviertan en el eje central
del viejo continente. Para ello se ha hecho una fuerte inversión,
de la que una parte importante ha ido destinada a la construcción
de la futura estación de ferrocarril Lehrter
Bahnhof, ubicada en el centro de la ciudad, para ser el nudo
de las comunicaciones de trenes de alta velocidad de toda Europa.
Pero Berlín guarda muchas más joyas para visitar
y comprender mejor su historia. Indispensable es hacer una visita
a la Puerta de Brandemburgo, construida
en 1791 durante el reinado de Federico Guillermo II. Desde allí
se puede visitar la cinematográfica Columna
de la Victoria o desplazarse hasta la Kufürstendamm,
símbolo berlinés en el que se aprecian las marcas
de los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial. Un lugar singular
es la Fehrbelliner Platz, la única
que aún conserva arquitectura de época nazi.
En una ciudad con semejante legado y de inmensas dimensiones no
es de extrañar que existan numerosas y variadas propuestas
culturales y de ocio.
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