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Aún transitan en mi memoria la fogosidad y el ansia con
las recibia aquellas lecturas. Devoradas las líneas y meditados
los saberes de aquellos cuatro magníficos ejemplares: "El
cuerpo humano", "Cuerpo y Alma", "Cuerpo , Alma
y personalidad" e " Idea del Hombre". Todo un mundo
nuevo se abría ante mi y se agarraba a mis entrañas.
Un universo de ideas y conocimientos que sólo el transcurrir
de los años supo poner en su sitio. El ardor de años
atrás se vio sustituido por un sereno y plácido saber.
Era sin embargo todo uno y lo mismo. Era la herencia de un hombre
bueno y sabio. Era la herencia de D. Pedro Laín Entralgo.
Turulense de nacimiento, Don Pedro, nacido en Urrea de Jaca, alcanzó
con su sólo esfuerzo la cima del conocimiento. Médico,
Doctor en Ginecología, licenciado en Ciencias Químicas
por la Universidad de Valencia, historiador, ensayista y pensador
contemporáneo. Coetáneo de Dionisio Ridruejo, Tovar,
Julián Marías, Tierno, discípulo convencido
de Ortega y Zubiri, fue Catedrático de Historia de la Medicina
y rector de la Universidad de Madrid a cuya cátedra renunció
en 1956 en protesta por la expulsión, de sus respectivas
cátedras, de López Aranguren, Tierno Galván
y García Calvo. Fue miembro de las Reales Academias de Medicina
y de la Lengua.
Su estilo sencillo pero profundo, su pensamiento claro y el lirismo
de su prosa han sido y serán durante muchos años el
referente intelectual de varias generaciones. De fuertes convicciones
cristianas y marcado carácter social, sumió su obra
en profundas y riquísimas reflexiones sobre la naturaleza
humana, la importancia del saber, y la riqueza de una curiosidad
metódica y constante. La inalcanzable verdad que el buscaba,
su pensar bello y firme, la tolerancia de su ideario y la entrega
y compromiso de su existencia son el baluarte del pensamiento de
lo español y lo universal.
Don Pedro nos ha dejado, pero ahora más que nunca encontramos
motivo para gozar de su legado. Hermoso y rico legado de saberes
predicados en las Universitarias aulas, plasmados en amarillas páginas,
adornados por el dorado y púrpura del recuerdo y el amor
hombre y a la libertad. Laín Entralgo a Fallecido. Descanse
en paz, don Pedro, Excelentísmo Señor.
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