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Todavía está en el recuerdo
de algunos aquella madrugada del verano de 1984 en la que los Fernando
Martín, Corbalán y Epi, dirigidos por Antonio Díaz
Miguel lograron la medalla de plata en los Juegos Olímpicos
de Los Angeles, perdiendo la final ante los Estados Unidos de Michael
Jordan. Este hito del baloncesto español ha parecido insuperable
para posteriores selecciones, y sólo la irrupción
de los junior de oro ha devuelto la ilusión por alcanzar
esa hazaña.
Estas renovadas ilusiones empezaron a fraguarse cuando en 1998 la
selección junior ganó el Torneo de Mannheim. Ilusiones
que se confirmaron un año más tarde con la victoria
en el Europeo de Varna y de forma definitiva en el Mundial de Lisboa,
donde este joven grupo se impuso a la selección norteamericana.
Tras dos años de formación en la ACB, esta temporada
Pau Gasol, Juan Carlos Navarro, Raúl López, Felipe
Reyes, Carlos Cabezas y Berni Rodríguez se han consagrado
en la elite del baloncesto nacional. Hasta tal punto ha llegado
su protagonismo, que Raúl López se convirtió
en el fichaje más caro del baloncesto nacional, tras su pase
del Joventut de Badalona al Real Madrid, Berni Rodríguez
logró la Copa Korac con el Unicaja de Málaga y Pau
Gasol destapó esta temporada el tarro de las esencias convirtiéndose
en MVP de la Copa del Rey y de la Final de la Liga ACB.
Esta situación ha sido bien entendida por el nuevo seleccionador
nacional, Javier Imbroda, quien ha optado por el relevo generacional
dentro de la selección, dando paso en la absoluta a Gasol,
Raúl López, Juan Carlos Navarro y Felipe Reyes. Se
trata de una apuesta de futuro para, al menos, tratar de reeditar
en Turquía la medalla de plata obtenida en el Campeonato
de Europa celebrado en Francia en 1999. Para ello los juniors de
oro deberán ganar en la cancha a Turquía, Eslovenia
y Letonia y superar la baja del hasta ahora líder natural
de la selección, Alberto Herreros.
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