A menudo
escuchamos relatos, que les distingue de los chistes y de
los bulos periodísticos por la certeza que tiene
el narrador de que lo que está contando se trata
de una experiencia verdadera. Algo que aunque no le haya
sucedido a uno mismo sí le ha podido suceder a la
prima de su cuÑada.
Se trata de relatos que en el mundo
anglosajón llevan el bonito nombre de FOAF-Tales,
que la han ocurrido al amigo de un amigo (Friend Of A Friend).
Y las llamamos narraciones migratorias
porque se les puede seguir el rastro
a través de los continentes, igual que aves de paso
con un transmisor.
Mascotas compradas en países
exóticos que se convierten en desagradables ratas,
cloacas neoyorquinas repletas de salvajes reptiles, riñones
extirpados por jóvenes mujeres, parejas que requieren
la presencia médica en el cine por culpa del espasmo
vaginal que les impide separarse...
Son miles las historias que se han
ido narrando a lo largo de la historia y a lo ancho de todo
el planeta. Pero... ¿qué tienen de ciertas?